"5 minutos más" llegó este sábado a la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con una premisa sencilla de explicar, pero compleja de ejecutar: ¿qué ocurriría si los últimos cinco minutos de nuestra vida se repitieran una y otra vez?
Javier Ruiz Caldera lleva esta idea a una historia donde conviven el fantástico, el humor, el suspense y el drama de pareja. El mecanismo narrativo obligó a todo el equipo a trabajar con una precisión extraordinaria.
Protagonizada por Javier Cámara, Berto Romero y Belén Cuesta, la película se presentó en la 74.ª edición del certamen donostiarra. 'Fue un rodaje muy poco usual. No había diferencias entre el equipo técnico y el de interpretación. Necesitábamos mucha concentración; entre todos hacíamos una coreografía', explicó Cuesta. La actriz interpreta a un personaje que atraviesa una misma situación varias veces, aunque nunca de idéntica manera. Cada toma exigía que intérpretes, cámara, sonido, iluminación y vestuario avanzaran como una sola unidad.
Javier Cámara destacó la novedad que supuso para él adentrarse en este universo: 'Es mi primera película fantástica, de género. Me ha emocionado mucho como espectador y me parece una apuesta grandiosa estar aquí, en la Sección Oficial'.
Berto Romero, además de protagonizar la película, firma su primer guion para un largometraje. La idea llevaba años rondándole, pero terminó escribiéndola en apenas tres meses. 'Me recordaba al cine coreano que salta de un género a otro sin complejos, como Parásitos. Es la primera vez que escribo un guion de forma compulsiva. Javi lo leyó y me dijo: ¡Déjame dirigirla!', contó.
La referencia a la película de Bong Joon Ho responde a esa voluntad de cambiar de registro sin pedir permiso al espectador. 5 minutos más parte de una crisis sentimental y avanza hacia el fantástico, el suspense y la supervivencia.
Esa mezcla convenció de inmediato a Ruiz Caldera. 'Creíamos que la película hablaba de esa sensación de no entender qué está pasando en el mundo y queríamos contarla ya. Fue un proceso muy rápido', explicó.
El director también subrayó la distancia entre la aparente sencillez del proyecto y su ejecución: 'Durante los ensayos parecía fácil, pero al filmar todo se volvía muy complejo. Era muy gratificante comprobar que conseguíamos completar la secuencia en cinco minutos exactos'. El reto no consistía únicamente en ajustar la duración de los planos. También había que reproducir unas condiciones visuales similares para que las repeticiones resultaran creíbles.
'Teníamos que coordinar a todo el equipo, filmar a la misma hora y conseguir que el cielo y las nubes se comportaran igual. Era un momento de tensión, pero, cuando salía el plano perfecto, lo celebrábamos', recordó Ruiz Caldera.
Pese a su complejidad técnica, la película no convierte el artificio narrativo en su único atractivo. En el centro se encuentra una relación deteriorada y la posibilidad —o la imposibilidad— de cambiar lo ocurrido.
Romero explicó que no quería construir una historia exclusivamente pesimista. El bucle no ofrece necesariamente una nueva oportunidad a los personajes, sino que los obliga a reaccionar ante una situación cada vez más amenazante.
'El guion era tan oscuro que yo no quería interpretarlo. Pero la vida no es siempre un drama; también es una comedia y, a veces, resulta hasta ridícula. Esa es la mezcla de la película', afirmó.
Ruiz Caldera reconoció que esa combinación de tonos hace especialmente imprevisible la respuesta de los espectadores: 'Hay personas que se han reído muchísimo y otras que lo han pasado fatal. Es una película con mucho drama, pero está bien que se rían. Me da curiosidad ver cómo reacciona el público del festival'.
Para Romero, una ruptura sentimental tampoco tiene por qué quedar encerrada en el drama convencional.
'Una ruptura da para un buen drama, pero también para una comedia. Todos los temas se pueden abordar desde distintos lugares, también desde el fantástico. El cine me ha permitido ver el mundo a través de los ojos de otra persona, aunque la situación parezca inverosímil', sostuvo.
Esa reflexión resume la intención de "5 minutos más": utilizar una situación extraordinaria para hablar de algo reconocible. La fantasía atrapa literalmente a una pareja en un instante, pero el conflicto nace de una experiencia cercana: dos personas obligadas a enfrentarse a aquello que no han podido resolver.
La rueda de prensa también dejó espacio para el humor. Preguntado sobre qué haría si pudiera regresar cinco minutos en el tiempo, Romero respondió: 'Volvería cinco minutos atrás para saber qué responder a tu pregunta'.
La película, de 92 minutos y producción española, cuenta también con Carlos Bernardino, Marc Soler y Clàudia Melo. La fotografía es de Sergi Villanova Claudín; el montaje, de Alberto de Toro, y la música, de Clara Aguilar.
Tras su paso por San Sebastián, "5 minutos más" ha dejado claro que su mayor desafío no era solo imaginar qué ocurriría si el tiempo retrocediera, sino conseguir que todo un equipo repitiera esos minutos exactamente como debían suceder.
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