domingo, 6 de septiembre de 2026

GANADORES DE LA 11.ª EDICIÓN DEL FESTIVAL NACIONAL DE CORTOMETRAJES TORREVIEJA AUDIOVISUAL

La 11.ª edición del Festival Nacional de Cortometrajes Torrevieja Audiovisual puso su broche de oro el sábado, 5 de septiembre, con la proyección de los dos cortos ganadores y la entrega de premios en el Teatro Municipal. La velada contó previamente con la proyección especial, fuera de concurso, del primer corto profesional de la cineasta torrevejense Lucía Samper Prada, titulado “Salitre”.

Se trata de un trabajo de 17 minutos, cargado de simbolismo y basado en la identidad de la ciudad, con el que la directora rescata la memoria colectiva ligada a la sal y a la pérdida de los oficios tradicionales. La joven cineasta torrevejense firma un alegato en defensa de la artesanía salinera, con el trabajo destacado del actor torrevejense Vicente Gil, con un acento auténtico de Torrevieja que también se pierde, y del joven Guille Zani. Fuera de la ficción y de las impresionantes imágenes aéreas del charco y de las montañas de sal, apenas quedan dos salineros que elaboren barcos y figuras cuajados en sal.

El premio al mejor corto de animación recayó en “Anaglifo”, de Valle Comba. La directora recibió el galardón y el barco de sal de manos de los miembros del jurado José Manuel Álvarez y Óscar Toribio.

El corto, de nueve minutos, aborda las situaciones que provocan ansiedad a Violeta, una joven que siente una presencia invisible que perturba su realidad. Al final comprende que debe aprender a ver —con sus lentes de dos colores, roja y azul— de una manera nueva para entenderse a sí misma, a su mente y a sus fantasmas. Valle Comba invitó al público a pensar en la salud mental desde la perspectiva de quienes intentan sentirse mejor sin que su entorno se dé cuenta de lo que están sufriendo.

La sesión se cerró con la proyección del corto de ficción “Videoclub 2001”, de Guillermo Polo, ganador del premio al mejor corto de ficción. Es un trabajo de más de dieciséis minutos ambientado en el otoño de 2005, cuando la digitalización avanza de forma imparable y los videoclubs empiezan a estar en peligro de extinción. Mila, una joven rebelde que hereda el Videoclub 2001 tras la muerte de su padre, debe decidir si lucha por mantenerlo vivo.

El director recibió el premio de manos de otros dos miembros del jurado, Meka Ribera y Roo Castillo. Polo explicó que el corto será germen de un largometraje y reivindicó la forma de relacionarse que se daba en los videoclubs, a través de las recomendaciones a los clientes cinéfilos habituales y del trato diario con los vecinos del barrio. También apuntó a la esperanza de recuperar ese vínculo entre el cine y las personas en un tiempo en el que todo está disponible en las plataformas.

El Festival Nacional de Cortometrajes Torrevieja Audiovisual abrió su programación el viernes, 4 de septiembre, con la proyección de siete cortos, cuatro de ficción y tres de animación. En esta primera sesión estuvieron presentes los cineastas Eva Gamallo, Anna Juesas, María Lorenzo y David Gaspar, junto a la directora del festival, Lidiana Rodríguez.

La noche comenzó con “África S.A.”, de Eva Gamallo, que narra la historia de Hawa, una niña gambiana que vive en Madrid y escribe una carta a su abuela, en Gambia, para contarle que les va muy bien en España gracias al negocio que ha puesto en marcha su madre y que les ha cambiado la vida. Un final inesperado deja huella.

Después se proyectó el corto de animación “Fast Rats”, de Anna Juesas, que puso la nota de humor con la absurda batalla protagonizada por dos ratas y sus foodtrucks. Es un trabajo de humor ácido y animación 3D que retrata cómo el capitalismo convierte la competencia en autodestrucción y cómo, por desgracia, siempre gana.

El corto de ficción “Normal”, de Verónica Bascuñana y Eva Moreno, llenó de emoción la sala del Teatro Municipal. El público empatizó con Elsa, una niña autista de 8 años a la que le chiflan los trenes y que salta sin parar para calmar sus emociones. Los efectos de imagen y sonido permitieron ponerse en su lugar durante unos segundos y vivir unas sensaciones que no todo el mundo es capaz de comprender. Elsa, junto a Carla, una nueva alumna empeñada en que se comporte normal, descubre que la amistad verdadera supone aceptar a los demás tal y como son.

A continuación se proyectó el corto de animación “Habanera”, dirigido por la torrevejense María Lorenzo y producido por Enrique Millán, con música de Armando Bernabéu Lorenzo. Es un trabajo de seis minutos que explora una metáfora de la vida inspirada en una tradición salinera: seis pequeños barcos, destinados a quedar cubiertos de cristales de sal, escapan al mar. Una odisea de personajes diversos, unidos por la valentía de construir su propio camino.

El corto de ficción “Desagradecido”, de Iñaki Rikarte y Aitor de Kintana, divirtió y desconcertó a partes iguales. La historia enfrenta dos maneras de entender un mismo hecho, agrieta algunas certezas y deja al descubierto nuestro lado más miserable.

También se proyectó “Goma”, un corto de animación de Júlia Francino Rodríguez, una historia sobre la perseverancia de Borrador por dibujar como los lápices, algo que logra gracias a la ayuda de su amigo Carbón. El corto deja como reflexión final que hay muchas maneras de superar obstáculos y hacer realidad lo imposible.

Además, llegó el turno del corto de ficción “Trece gatos”, de David Gaspar. Una dramedia sobre la evasión emocional, el trauma y los instintos que nos salvan… o nos encierran. A través de gestos felinos como recurso narrativo, la obra expresa lo que las palabras no pueden.

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