El rodaje de "Otra terapia de mierda", largometraje escrito y producido por Juanjo Moscardó Rius y dirigido por Ana Ramón Rubio ha llegado a su fin. El filme es una nueva producción de Cosabona Films, compañía fundada en 2017 por Juanjo Moscardó Rius.
La película ha contado con el apoyo del Institut Valencià de Cultura, la Generalitat Valenciana, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y ha participado en los laboratorios de desarrollo de DocsValencia, Atlántida Mallorca Film Fest y Platino Next Gen de EGEDA.
El documental ha acompañado durante meses a Mariano Collantes y Rocío Vidal en un experimento destinado a comprobar hasta dónde puede llegar una pseudoterapia por muy absurda que sea. El largometraje documenta la creación y difusión de la exoforaminomancia, una terapia completamente inventada que sus propios creadores han conseguido introducir en el circuito de las terapias alternativas.
El proyecto parte de una pregunta que lleva años acompañando a Moscardó Rius: ¿por qué hay cada vez más gente que cree en las pseudoterapias en vez de confiar en la ciencia? La idea toma como punto de partida "Una terapia de mierda", el cortometraje documental que recuperó el experimento iniciado en 2008 por Mariano Collantes y Fernando Cervera con la creación de la fecomagnetoterapia, una pseudoterapia inventada como broma que, contra todo pronóstico, consiguió abrirse camino en el mundo de las terapias alternativas. El cortometraje fue nominado a los Premios Goya y obtuvo, entre otros reconocimientos, el premio Berlanga a mejor cortometraje documental y el premio Feroz en Cinemajove.
Más de quince años después, Collantes vuelve a ponerse al frente del experimento, esta vez acompañado por Rocío Vidal, divulgadora científica, youtuber y podcastera conocida como @LaGatadeSchrödinger. Juntos han tenido que ocultar su identidad y construir desde cero una propuesta capaz de adquirir apariencia de legitimidad: nombre, identidad visual, página web, perfiles en redes sociales y supuestos fundamentos “científicos” forman parte de una estrategia que reproduce los mecanismos de comunicación y difusión empleados por las pseudoterapias reales.
La exoforaminomancia lleva el experimento hasta el absurdo. Su supuesto método consiste en diagnosticar enfermedades mediante la observación del ano, presentado como una parte del cuerpo capaz de revelar lo que sucede en su interior y como un canal de conexión con determinadas energías. Precisamente esa mezcla de extravagancia y apariencia científica sirve a la película para poner a prueba la capacidad de los circuitos de las pseudoterapias para distinguir entre una propuesta basada en evidencias y otra construida sobre argumentos sin ningún fundamento.
La película mantiene el espíritu de su precedente y apuesta por el humor como herramienta para abordar un problema con consecuencias reales. No se trata de ridiculizar a las personas que recurren a las pseudoterapias, sino de poner el foco en quienes las crean, las promocionan y construyen negocios alrededor de la enfermedad, el miedo o la desesperación. La investigación de Collantes y Vidal se complementa con las aportaciones de divulgadores y expertos como Javier Santaolalla, Jose A. Pérez, Carmen Agustín, Fernando Frías, Carolina Moreno, Vicente Rubio o Edzard Ernst, uno de los mayores especialistas internacionales en medicinas alternativas.
Con "Otra terapia de mierda", los autores quieren ampliar aquella primera experiencia y plantean un experimento de mayor alcance, en el que la creación de la falsa terapia se convierte en el hilo conductor de una investigación sobre los mecanismos sociales, psicológicos y comunicativos que permiten que las pseudociencias sigan encontrando espacio en la sociedad.

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