La directora Sandra Sánchez ha presentado en esa última edición de la Semana de Cine de Valladolid, dentro de la sección Punto de encuentro, "A nadadora", ambientada en los años 90 en la Costa da Morte. La película cuenta la historia de Nico (Nuria López), una joven solitaria que furtiva a menudo percebe con su padre (Diego Anido), un superviviente de la heroína que comparte con ella parte de las ganancias. Nico lo lleva en secreto porque sus tíos, con los que vive, nunca lo aprobarían.
Además, Nico no sabe nadar y a veces pierde el conocimiento y despierta en otro lugar sin saber cómo ha llegado hasta allí. Cuando le arrebatan sus esperanzas, Nico deberá sacar fuerzas para superar los obstáculos que se interponen en su camino ayudada por una nueva y misteriosa amiga, la nadadora del título (María Candamo).
En rueda de prensa, ha contado la cineasta que 'trabajaba como documentalista, pero siempre he sentido la necesidad de dirigir un largo de ficción. Y la idea parte de mi relación con los periodistas que trabajaban en el mar en los años 90, grabando a percebeiros, y a mí me fascinó ese esa vida, el trabajo en el mar y el mar en sí mismo. Creo que la gente que vive y trabaja al lado del mar es de una pasta especial. Yo mismo vivo al lado del mar. También quería hablar de una época que viví: los años 90 en Galicia, que arrastraban todo el problema de la generación perdida por la heroína, que hizo mucho daño en los pueblos costeros pequeños, como en el que se desarrolla la historia'.
'Y el lado más metafórico, fantástico o mágico, de la película vino por la lectura de una de una novela muy cortita de Joseph Conrad, El agente secreto, donde hay un personaje que me inspiró al personaje de la nadadora y que me abrió un poco esa otra vertiente que tiene la película. Porque es una historia que viaja del realismo a lo fantástico. Y ese tránsito lo fui haciendo poco a poco a la hora de escribir el guion', ha añadido Sandra.
Una película que también tiene un lado poético: 'Quería hacer un viaje sensorial junto a la protagonista en ese plan de huida que ella tiene para escapar del pueblo, que es un lugar que que la asfixia y donde se siente atrapada', ha asegurado Sandra. 'La vamos acompañando en ese plan de huida, ese viaje que parte desde el realismo hasta algo más incierto, más ambiguo, más metafórico, más simbólico, que tiene que ver también con con la propia construcción de la identidad de Nico. Porque también hablamos sobre la adolescencia y sobre cómo nos construimos en ese momento de nuestras vidas. Es un momento en el que te tienes que terminar de definir, construir, quitarte algunas máscaras que llevas y aceptar quién eres realmente. Y en el caso de Nico, hay un peso de los legados familiares que creo que que para ella le suponen una carga y tiene que empezar a aceptarlos. Y en esa evolución la mostramos de una forma simbólica a través del personaje de la narradora, del mar y de su relación con el agua'.
Una relación complicada, ya que, aunque trabaje con su padre en una barca, Nico no sabe nadar. 'Ese miedo a nadar -nos cuenta Sandra-, también representa el miedo a crecer y tener que enfrentarse al mundo adulto. A aceptar quién es y cómo es, con todo lo que eso conlleva. Ella es una adolescente que tampoco es como el resto de chicas de su edad y eso es algo que te marca también. No se siente a gusto en el lugar donde está, se siente atrapada y lo que yo quería es retratar esa claustrofobia. Por eso su vida transcurre en espacios pequeños, claustrofóbicos, que contrastan con la grandiosidad del paisaje de la costa gallega. Y por eso, Nico está todo el rato en constante movimiento, como intentando escapar, como un animal enjaulado. Ella está buscando la salida de esa jaula, por así decirlo'.
Hablando de la soledad de la protagonista, Sandra nos comenta: 'Ella se cría con los tíos como pasó en muchos casos que, desgraciadamente, vi en aquella época en esos pueblos de Galicia. Porque sus padres no estaban capacitados para criarla por el tema de la heroína. Pero esos tíos tampoco tienen las herramientas para lidiar con una adolescente con las inquietudes de Nico. Ella siente esa necesidad de libertad que no le pueden dar sus tíos, pero tampoco su padre. Y a eso le sumamos el peso tan fuerte de la ausencia de la madre y de ese trauma que tiene desde pequeña y que se irá desvelando a lo largo de la película"'.
En cuanto a ese peso del mar en la película, Sandra nos cuenta: 'En la Costa da Morte el mar tiene un carácter simbólico muy fuerte, por la cantidad de gente que se ha ahogado ahí y los naufragios que ha habido. Además, para mí, el medio acuoso me parece que tiene algo muy metafórico; como que la propia alma humana o la psicología de la protagonista se sumerge ahí en las profundidades. Tiene, digamos, partes de sí misma que no acaban de aflorar a la superficie. Por eso el mar es un elemento estético muy importante en la película. Además, el par es el sustento de su familia, es lo que les da de comer, pero, al mismo tiempo, también es algo que le asusta porque ella no sabe nadar a pesar de ir al mar a coger marisco. Pero al final no le queda más remedio que sumergirse para superar sus miedos y encontrar esa libertad'.
La película está protagonizada por Nuria López, María de Dina, Lucía Veiga, Federico Pérez, Diego Anido y Melania Cruz. Nuria López interpreta a Nico: 'Para la mayoría, la adolescencia es un momento en el que no entiendes como te sientes, sientes que todo lo malo te pasa a ti o que todo está muy mal. Pero bueno, en el caso de Nico sí que es verdad que la vida que tiene no es la ideal y que vive en un ambiente muy hostil. Por eso se siente encerrada. porque con sus tíos tampoco es que tenga una relación muy estrecha ni de cariño. Y aun así son los únicos con los que puede contar, porque ya se da por abandonada por parte de su padre. Y a su madre ni siquiera la recuerda. Así que tiene la necesidad de salir de ese ambiente y empezar de nuevo en otro sitio'.
María de Dina interpreta a esa misteriosa nadadora que aparece y se ofrece para ayudar a Nina a aprender a nadar: 'Es un personaje del que no se puede contar mucho. Pero sí hay que observar cómo interactúa con Nuria. Es en esa relación entre ambas donde se descubre cómo es esta narradora. Es un personaje que da un punto como más positivo, un punto de luz a esa historia de de Nico que está siempre tan sumida en la negatividad, en la que todo le sale mal, en que no encuentra esos apoyos en la gente de su entorno donde debería encontrarlos. Y cuando se encuentra con mi personaje, creo que ahí encuentra un poquito de ese apoyo que tanto necesita'.
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