Una emocionadísima y cercana Carmen Maura ha recibido hoy el Premio Donostia del Festival Internacional de Cine de San Sebastián con el público puesto en pie y una cerrada ovación que se ha prolongado durante varios minutos. “Cuando empecé en el cine había dos cosas que te convertían en una actriz de verdad: salir en Fotogramas y venir al Zinemaldia”.
Sin derramar una sola lágrima y haciendo gala del humor y la humildad que la caracterizan, Maura se ha mostrado confiada en ser la primera pero no la última actriz no extranjera en recibir un galardón “tan bonito”. “Es el mismo premio que tienen Meryl Strep o Liv Ullman y a nosotras también os gusta”, ha defendido.
Acostumbrada a recibir honores –posee varios Goya, un César, el reconocimiento de Cannes como mejor actriz y durante años ha sido la más premiada por Academia del Cine Europeo -, Carmen Maura ha hecho en Donostia una excepción y, aunque no acostumbra a dedicar sus premios, éste se lo ha brindado a sus padres y sus hijos que, según ha confesado, son “quienes han sufrido las consecuencias de que yo, un día en no más de veinte minutos, decidiera ser actriz”. Una determinación que se “alegra” de haber tomado, a pesar de que le haya provocado «muchos follones».
El encargado de hacer entrega del premio Donostia ha sido Álex de la Iglesia, quien ha destacado que Carmen Maura sirve para “definir al cine español”. En este sentido, ha asegurado que la mujer que nos puso al borde de un ataque de nervios es “lanzada, emocionante, no se cansa nunca y se crece en la adversidad”.
Carmen Maura es según el cineasta bilbaíno, en definitiva, una “mujer brillante, muy pasional que tiene una fuerza sobrecogedora”. Por eso De la Iglesia le augura una logeva carrera, aunque en realidad lo sea ya. “Va a hacer muchas más películas, aún no hemos visto nada. Nos queda mucha Carmen, la Carmen del futuro”, ha concluido.
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