Elvira Mínguez ha recibido este jueves 29 de octubre la Espiga de Honor de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid en un acto protagonizado por el cine de Castilla y León, celebrado en el Teatro Calderón. La actriz, directora, guionista y escritora vallisoletana ha dedicado el reconocimiento a todas las personas que han hecho posible su trayectoria, desde los profesionales con los que ha trabajado hasta sus amigos y su familia, sin olvidar al público. 'Es un premio colectivo', ha afirmado durante su intervención.
Al recoger la Espiga de Honor, Mínguez ha explicado que, durante los días previos a la ceremonia, había reflexionado sobre el significado de un premio a toda una trayectoria y sobre qué había hecho para merecerlo. 'Me gusta pensar que soy solo una actriz que ha tenido más suerte que otras', ha comentado antes de llegar a una conclusión: 'Es un premio para toda la gente que he tenido detrás; es un premio colectivo'. La intérprete ha recordado que muchas personas han contribuido a que su carrera haya sido posible.
Entre ellas, ha mencionado a Imanol Uribe, director que le ofreció su primera oportunidad cinematográfica con "Días contados" y con quien obtuvo su primera nominación al Goya. También ha tenido palabras de agradecimiento para los profesionales técnicos de los rodajes, que han soportado con paciencia sus numerosas preguntas. Mínguez ha explicado que siempre le ha interesado aprender cómo se hacen las películas, una curiosidad que ha resumido con humor: 'Soy más actriz de bota de montaña que de tacón y alfombra roja'.
La actriz ha reservado una parte especial de su discurso para las personas que la acompañaban en el patio de butacas. Al referirse a su círculo más cercano, al que ha llamado su 'núcleo duro', ha señalado a sus amigas de Valladolid, con quienes ha compartido distintas etapas de la vida: 'Hemos crecido, nos hemos educado y ahora estamos envejeciendo juntas'. También ha agradecido el apoyo de su representante, Beatriz Castro, a quien ha definido, por encima de todo, como una amiga, y el de su marido, Jose, y su hijo, Leo, a quienes ha atribuido una parte fundamental de su impulso para continuar dedicándose a la interpretación.
La emoción ha aflorado al hablar de su familia y se ha intensificado cuando ha dedicado el premio al público. 'Por encima de todo, este premio es del público. Nada, absolutamente nada, lo habría conseguido sin vosotros', ha afirmado. Mínguez ha cerrado su intervención con una promesa: 'Otros 30 años de carrera, como poco', antes de bromear con la figura mitológica del tiempo: 'Que venga Cronos y me ponga cara'. Finalmente, ha despedido al público con un sencillo 'Gracias y a ver cine'.
La Espiga de Honor reconoce una trayectoria cinematográfica iniciada en 1994 con "Días contados", de Imanol Uribe, película por la que Mínguez obtuvo su primera nominación al Goya como actriz revelación. Desde entonces, ha trabajado con cineastas españoles e internacionales y ha recibido, entre otros reconocimientos, el Goya a la mejor actriz de reparto por "Tapas", de José Corbacho y Juan Cruz. Horas antes de recibir el galardón, la actriz había compartido con el público vallisoletano su experiencia en el encuentro Todos los registros, celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid dentro del ciclo Pensar (y escuchar) el cine. Allí habló de la evolución de su carrera y de las posibilidades que ha encontrado en la literatura. 'Si me hubiesen dicho que con casi sesenta años se seguirían abriendo puertas no me lo habría creído, pero es verdad', confesó.

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