"Balandrau. Viento Salvaje", ha abierto el Festival de Cine Ópera Prima de Tudela, una película que ha sido un gran éxito de taquilla y público en Cataluña. La cinta, que tiene como precuela un documental de hace unos años, narra la tragedia de un grupo de amigos que subieron al monte del Pirineo Catalán, Balandrau, y cerca de la cima se desató una tormenta con vientos huracanados extremos y nieve que se denomina
Torb que desemboca en temperaturas, repentinas, que rondan los -40 grados bajo cero. El suceso ocurrió el 30 de diciembre de 2000 y costó la vida a nueve personas y de entre ellas solo sobrevivió Josep María Vilá, que es el que ha colaborado tanto realizar el libro que se escribió hace años, así como el documental y ahora la película.
La idea surgió del productor Tono Folguera, que ya había realizado el documental y dado que tenían el contacto con los familiares solo quedaba encontrar al director que lo realizara. Ahí aparece la figura de Fernando Trullols, un ayudante de dirección especialista en acción, no en vano ha trabajado con Bayona. 'Creo que, con Mediterráneo, puede ser la película más complicada que hemos rodado técnicamente. A Fernando lo conozco desde que ganó el Goya con su primer cortometraje, conoce a toda la industria y rodó la parte marítima de Mediterráneo y sabe manejar la acción. Lo tuve claro y también me gustaba su sensibilidad, lo que era importante porque el tema era complicado y había que tener una sensibilidad especial con las familias'.
Tono Folguera es un apasionado de las óperas primas que, de hecho, son el 80% de las obras que produce. En su haber tiene largometrajes tanto de “cine indie” como dice él, como de acción, algunos de sus títulos son "Alcarrás", "Mediterráneo", "El maestro que prometió el mar", "Smoking Room", "El Rey Tuerto", "Libertad" o "Suro", dentro de más de 60 largometrajes y series. 'Me encantan las óperas primas. El 80% de lo que produzco lo son. Tienen una energía y una ilusión de primeros cineastas y tienen algo siempre especial. También el equipo, tienen un brillo diferente cuando saben que dan la primera oportunidad y eso tiene una excitación muy especial”'.
Pese a su excelente factura, interpretación y rodaje, Folguera ha lamentado que algunos medios nacionales ni siquiera hicieran mención de su estreno, máxime cuando en Cataluña ha sido uno de los fenómenos del año y está funcionando muy bien internacionalmente. 'Muchos medios fuera de Cataluña ni bien ni mal, ni nos han tratado. Yo he hecho más cine indie toda mi vida y quería salir de mi zona de confort. No ha sido un tema de que sea ópera prima, yo creo que tiene más que ver con que no conseguimos que entrara ninguna televisión nacional, y eso es clave. En Cataluña ha sido el fenómeno del año'.
'Me encantan las óperas primas. El 80% de lo que produzco lo son. Tienen una energía y una ilusión de los primeros cineastas. También el equipo que trabaja tienen un brillo diferente cuando saben que están dando la primera oportunidad a un cineasta'.
Como se puede observar en la película, "Balandrau. Viento salvaje", fue un rodaje muy difícil, no sólo por los exteriores, sino por la dificultad de recrear una tormenta como el Torb, tan potente y tan extraña. De hecho al principio querían rodar en el propia monte Balandrau, pero 15 días antes 'solo había vacas y hierba. Nada de nieve', así que se tuvieron que trasladar a la pista más alta de Baqueira Beret. Allí una tormenta les arruinó un día de rodaje. Por otra parte, parte de la recreación de la tormenta la realizaron en un plató, con la ayuda de una máquina que les prestaron desde Hollywood. En el resto, como la recreación de los paisajes nevados, el arreglo digital tuvo mucho que ver.
Una de las máximas preocupaciones era la de no solo ser fieles a la historia, sino también a los perfiles de cada una de las personas que murieron. En esta labor destaca la aportación del superviviente Josep María Vilá, con quien han tenido una 'colaboración muy estrecha, ha sido una relación casi de amistad'. Vilá vive ahora en México, con su mujer e hijos, 'tuvo claro que la montaña no le iba a vencer, se debía a sus amigos y no podía dejarse vencer. Volvió a la montaña una par de años después y la subió'.
Otra cara de la tragedia son las familias como los dos hijos de Pep y Elena, el matrimonio que falleció en Balandrau cuando tenían ellos 2 y 3 años. 'Hemos sido muy cuidadosos con la forma de enseñar cómo rescatan los cuerpos. Lo ha facilitado el hecho de que fue un suceso sin culpables, fue un accidente. Los dos hijos, tras ver la película pasaron un momento doloroso, claro, pero nos dijeron ‘hemos visto a nuestros padres que no los habíamos visto. Sabemos que es una ficción pero nos encantan esas personas en la película. Estamos felices de haberlos visto ese tiempo en pantalla'.
La película de Trullols tiene detalles que pasarán desapercibidos a los ojos del espectador pero que ayudan a hacerse una idea del mimo con que se ha rodado. El helicóptero de rescate que aparece en el campo base es el que se usó para el rescate. Estaba en un hangar para ser desguazado pero lo recuperaron para las tomas de parado y se empleó también para las escenas del rescate de Vilá. Además el piloto que lleva el helicóptero es el mismo que trabajó en el rescate en el año 2000. 'Tener el helicóptero ahí servía como una especie de totem, de motivación. Se creó una atmósfera especial. Los bomberos al pasar lloraban, se abrazaban o se hacían fotos', ha explicado Folguera.
Fuente: noticiasdenavarra.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario