Ha declarado hoy para Europress la vicepresidenta del gobierno de España, Soraya Sáenz de Santamaría, que el cine "debe ser lo principal" en la gala de los Goya de este domingo, porque teme que se hable de lo que para ella es secundario, es decir, de la financiación, de la reflexión sobre la situación actual del colectivo y de las responsabilidades generales ante la crisis que no atinge solamente el cine español, como todos ya estamos hartos de saber.
¿Pero todas esas cosas no dicen respeto al el cine o más aún a las condiciones necesarias para que exista en película y pantalla?
¿O la señora Santamaría se cree que el protagonista elegido por ella para brillar con exclusividad en dicha gala se mantiene de forma autómata o se encuentra aislado en una torre de Marfil tal y cual su gente en el Moncloa?
La aflicción viene del gobierno que lo único que hizo para el sector fue conservar su inercia inicial hasta ahora. Pese el miedo de la mandataria y su intento de intimidar alguna probable protesta, apostamos que el día, mejor diciendo, la tarde o la noche de la gala, será sí del cine.
Pero también de los otros, de todos los otros que algo tengan a ver con él. Nunca nada ni nadie puede vivir en una isla consigo solo y a solas. Mucho menos cuando se trata de la producción cultural de la península.
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